El envejecimiento de la piel

La piel, está formada por células, fibras, matriz extracelular y es el órgano más extenso de nuestro cuerpo.

El paso de los años trae consigo una disminución del número de células, fibras de colágeno y elastina e importantes alteraciones en la matriz extracelular. Esto provoca la merma del grosor de la piel y de su capacidad de renovación y reparación; especialmente motivada por la menor producción de factores de crecimiento y la acumulación de radicales libres. Además, la mala circulación provoca una pérdida del aporte nutritivo y de las secreciones glandulares (encrinas, apocrinas y sebáceas), sumado a la retención de líquidos.

Con el transcurso del tiempo, el envejecimiento se comienza a hacer más evidente: la piel se deshidrata y tiende a la descamación, se hace más laxa y pierde tersura, se forman arrugas y aparece la flaccidez. También aumentan las alteraciones cutáneas (manchas pigmentadas, verrugas seborreicas, etc.). En este proceso de deterioro intervienen dos factores: el genético (donde se heredan las características físicas de la piel) y los agentes externos, como el sol y el tabaco (ambos inducen en la formación de radicales libres y hacen que disminuya el nivel de defensas antioxidantes). Por todos estos factores, debemos extremar los cuidados de nuestra piel y realizar distintos tratamientos para mantenerla firme y siempre joven. Podés probar los nuevos tratamientos de: Electrolifting, Máscara Destello Vital y Biolifting (con isoflavonas de soja), disponibles en nuestro centro.


La pedicura y la salud de los pies

Los pies son una valiosa fuente de información sobre el estado interno del organismo. La reflexología afirma que presionando ciertos puntos estratégicos es posible realizar cambios internos en el organismo o aliviar ciertas dolencias como el dolor plantar, cansancio, estrés, ansiedad, analgesia refleja, etc. Sin embargo, muchas veces, su salud o dolencia es relegada.

Estudios demuestran que más del 80% de las personas, en algún momento experimenta cierto tipo de problema en sus pies y, en la mayoría de los casos, no realiza ningún tratamiento especializado.

Los pies, al igual que cualquier otra parte del cuerpo, requieren de cuidados y tratamientos especializados. Los dolores de pies son uno de los problemas más frecuentes que sufre nuestro cuerpo y, aunque algunas de las causas pueden ser hereditarias, muchas alteraciones provienen de abusos y negligencias cometidas por nosotros mismos.

Para mantener nuestros pies en un correcto estado de salud, es necesario familiarizarse con las enfermedades que los afectan comúnmente. Asimismo, es muy importante reconocer que, el autotratamiento puede llegar a convertir un problema menor en una grave complicación. Al igual que los servicios brindados por personal no calificado en callos, durezas, corte de uñas, etc., que no cumplan con la debida esterilización de los instrumentos utilizados o las condiciones de trabajo, puede provocar un agravamiento de los problemas a tratar (por ejemplo: micosis).

Para más información: Estética Corporal Salud • Calle 9 Nº 1526 • General Pico.


Baños de Sol que curan. Helioterapia

El sol estimula las defensas, mejora el ánimo y alivia el dolor, pero hay que saber como beneficiarse de sus propiedades y evitar los riesgos.

En la dosis adecuada, la exposición al sol es beneficiosa para la salud e incluso puede utilizarse como tratamiento. La actual cultura del sol está dominada por el ideal del cuerpo perfectamente bronceado. En esa búsqueda de belleza, y a pesar de los riesgos asociados a los excesos, muchas personas no dudan en exponerse al sol el día completo. Sin embargo, la helioterapia ofrece un modelo alternativo, donde la salud y el bienestar están en primer lugar.

La acción terapéutica de la radiación solar es conocida como helioterapia. Practicados con moderación, los baños de sol son utilizados desde épocas remotas para combatir y tratar diversas enfermedades y para mantener el buen estado de salud general. Pueden ser realizados en distintas zonas ambientales o climáticas, ya sea en el mar o en la montaña, y se pueden practicar tanto en invierno como en verano. No obstante, no es recomendable que el clima en que se realiza la terapia sea demasiado cálido ni demasiado frío. Deben tomarse en dosis pequeñas, moderadas, evitando las horas de mayor intensidad y siempre manteniéndose fresco e hidratado. Además, para que los baños solares produzcan beneficios, es necesario tener en cuenta otros factores como el tipo de piel de cada persona en particular.

Los efectos del sol

El sol emite diferentes tipos de radiaciones y cada una posee efectos particulares sobre la salud y el organismo:

Fortalecedor óseo: la radiación ultravioleta del tipo B (UVB) favorece la síntesis de vitamina D, la cual es necesaria para que el calcio y el fósforo se fijen en los huesos y para metabolizar los hidratos de carbono.

Acción antibacterial: bajo la acción de las radiaciones ultravioletas muchas bacterias pierden la capacidad de reproducirse, reducen su vitalidad y mueren. Durante la exposición al sol, esta acción antibacterial se produce directamente sobre la piel. Por otra parte, existe un efecto antibiótico indirecto porque la luz solar aumenta la cantidad de células inmunitarias –glóbulos blancos- en la sangre.

Antidepresivo: la luz del sol resulta imprescindible en la regulación de la secreción de hormonas y neurotransmisores. Por eso, cuando escasea se multiplican las probabilidades de sufrir depresión e incluso, pueden producirse desórdenes del estado de ánimo.

Antiinflamatorio: el sol estimula la circulación sanguínea y las terminaciones nerviosas de la piel, lo que produce un efecto analgésico. Los dolores musculares, debidos a contracturas o contusiones, y las inflamaciones superficiales pueden ser aliviados gracias a la helioterapia. Incluso la tensión arterial se reduce al dilatarse las pequeñas venas que recorren la piel.

El sol es fuente de vida y energía y, con pequeños recaudos, un gran aliado de nuestra salud.  • rdb