El pan gourmet: el sabor de lo simple

El pan es un alimento básico que conforma la dieta tradicional de gran parte de la población del mundo. Desde la antigüedad, la humanidad se ha alimentado de masas a base de harinas. La civilización egipcia utilizaba una mezcla de harina con agua para su alimentación, que se estima muy similar al pan que conocemos hoy.

Se suele preparar mediante el horneado de una masa, elaborada fundamentalmente con harina de cereales, sal y agua. La mezcla, en algunas ocasiones, suele contener levadura para que fermente la masa y sea más esponjosa y tierna. Se realizaba amasando a mano, reiteradas veces, aunque luego la industrialización sustituyó a la elaboración manual. Los pequeños hornos caseros fueron evolucionando hacia los grandes hornos eléctricos que producen transformaciones en el interior de la masa y cuya temperatura se adecua y varía de acuerdo a las superficies y a los productos empleados. Así fue como, la producción se fue uniformando para abastecer y alimentar a poblaciones cada vez mayores.

En los últimos años, ha surgido una revaloración de este alimento para satisfacer a aquellos que disfrutan de un pan casero, amasado a mano, simple, con poca transformación y preparación pero de exquisito sabor.

Los fanáticos del pan gourmet coinciden que uno de los más valorados es el pan de campo, bien esponjoso por dentro y crocante por fuera, combinable con dulces y salados. Desde hace años, las famosas baguettes también tienen un lugar preferencial entre los argentinos.

Pero ahora, la lista es mucho más extensa y los panes tradicionales son enriquecidos con materias primas de primera calidad, logrando panes con hongos secos, miel, jengibre, sésamo, etc. También los hay rellenos de queso, salame o salmón rosado, focaccias con aceite de oliva virgen, romero y aceitunas; productos de trigo y centeno con nueces y pasas de uva rubias.

Verdaderas delicias que dejan muy lejos al humilde trozo de harina y agua que acompañaba las comidas. • rdb